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Maribel y Sandra

In LGTB, Uncategorized on 08/27/2014 by ars²socialis

Maribel es una mujer lesbiana. No es una mujer rica, tampoco vive en Madrid o en Barcelona. No lo ha tenido fácil en su vida, al contrario. Lo ha tenido muy difícil por ser lesbiana, por querer fundar una familia, por tener un hijo no biológico y querer que la ley reconociese algo tan básico como su maternidad.

Campaña Maribel

No se cuando ni como salió del armario Maribel, pero sí se que ha salido del armario. Lo se porque trabajé con ella en una campaña para recaudar fondos, para obtener recursos  para su batalla judicial por su hijo, pero también por abrir paso a otras mujeres bisexuales o lesbianas, que están ya detrás, que demandan que se las reconozca como madres aunque no lo sean biológicamente y a parejas de gays o bisexuales que no son padres biológicos pero quieren la filiación de sus hijos. La suya es una batalla personal pero también colectiva, por muchas personas que, en un futuro, no sabrán por qué o como, ellas y ellos tienen esos derechos, pensarán que ellas y ellos no son lesbianas, o transexuales, o gays, o bisexuales, que son personas, que la igualdad es algo incuestionable.

Pero no es incuestionable. Hoy en día, si eres mujer lesbiana o bisexual y madre no biológica, la ley no te reconoce la filiación de tu hijo. Si tienes un hijo con tu pareja, el proceso de inscripción no es automático, ni mucho menos, cuando si hay mujer y varón, si. Y a día de hoy, si eres lesbiana, bisexual sin varón o mujer sola, el estado no te paga la inseminación artificial pero si eres una mujer heterosexual con varón, sí.

Maribel da la cara, de manera literal, en la campaña y en las infinitas entrevistas y declaraciones que ha dado. Yo he visto y oído a Maribel llorar, llorar de impotencia, por verse abrumada, sin dinero, arruinada, todo por dar la batalla, por su hijo, pero también por todas y todos nosotros, Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, por todas las minorías, por la disidencia afectiva sexual.

Maribel no tiene glamour. No es de clase media alta, ni es presentadora de televisión. Vive en Toledo. Es una profesional que trata de salir adelante mientras lucha. Es de esas personas que tienen todo que perder, pero aún así, pelean, sin agachar la rodilla a tierra, contra todo y contra todos, por lo que cree justo, por su hijo y por nosotros, por nuestra igualdad. Maribel es un ejemplo vivo de dignidad, de esas personas justas sobre las que se construye la igualdad.

Entiendo que haya gente que salga en el armario en televisión y tenga miedo. Entiendo que su discurso sea contrario a las identidades, a las etiquetas. Entiendo que el miedo, esa terrible cadena, es libre incluso con las presentadoras de telecinco. Entiendo a Sandra. Yo también estuve ahí, tembloroso, solo, siempre estás solo, saliendo del armario con mi entonces amigo Jorge Coto, diciéndole por primera vez a alguien que era gay, sin atreverme a utilizar esa palabra. Entiendo bien los miedos y sentimientos de Sandra y por eso no la culpo.

Pero existiendo ejemplos como el de Maribel no puedo admirarla. Y si a alguien que, teniéndolo todo en contra y nada en el bolsillo, ha peleado por su hijo y por abrirnos camino. A alguien que ha trabajado desde el activismo, que ha logrado, con su lucha, la primera sentencia del Supremo en la que se reconoce a una mujer, lesbiana o bisexual, la filiación con su hijo no biológico, algo que, muy posiblemente, todas y todos podremos utilizar en el futuro.

Sobre gente normal como Maribel, que se identifica con valentía, sale del armario y no se rinde contra la discriminación, se construye la libertad que todos disfrutamos y la igualdad real y efectiva de la que gozamos. Sobre gente como Maribel, con gente como la mayoría de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales que trabajan por la visibilidad en el día a día, avanzamos. Es a ellas, es a ellos, ejemplos de vida, a los que debemos nuestro éxito y nuestros avances como colectivo. Es a ellas y a ellos a los que les debemos, los que somos más afortunados, nuestro trabajo y apoyo.

Si queréis saber más del caso de Maribel, toda la información la podéis ver aquí:  http://esmihijosoysumadre.blogspot.com/

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5 comentarios to “Maribel y Sandra”

  1. […] Maribel y Sandra […]

  2. […] » noticia original (ars2socialis.wordpress.com) […]

  3. Vaya por delante que no veo casi nada la televisión, así que no  sabía quién era Sandra Barnedo hasta que hace pocos días vi en facebook un post sobre su “discurso” en su programa.

    A mi no me parece este post que nos ocupa, escrito por Ignacio Paredero, acertado en absoluto; más bien todo lo contrario: bastante desacertado.

    Me parece desacertada, ya de entrada, cualquier cosa que suponga tirar piedras a nuestro propio tejado. Y desmerecer cualquier acción, cualquiera, que una persona, homosexual o no, haga a favor de la visibilidad, normalización y reconquista de los derechos que nos fueron arrebatados a las personas que no nos sumamos a una mayoría denominada “normal”, y heterosexual, es tirarnos piedras a nosotr@s mism@s. Y punto. 

    Resulta ofensivo que para apoyar una causa, a una persona, a un colectivo, una idea, o lo que sea, los “argumentos” que se esgriman sean los de subestimar las acciones de otr@s para dar más validez a lo que se defiende. Como en política.

    A mi, con este post en el que para ensalzar a Maribel se denosta a Sandra no me queda tan claro como Ignacio desearía que sucediera, que Maribel sea todavía más de admirar porque no sea rica, ni residente en Madrid ni Barcelona, ni tenga glamour, ni sea de clase media alta, ni presentadora de televisión. Así como tampoco que Sandra lo sea menos por los mismos motivos.

    Cada una hace lo que considera que necesita para que su vida, la que cada una respira cada día, sea mejor. Y cada una de ellas lo hace con las herramientas de que dispone según el entorno que las rodea y que, se supone, han elegido. No creo que a Maribel le hayan prohibido ser rica, ni residir en Madrid o Barcelona, ni tener glamour, ni ser de clase media alta, o presentadora de televisión; así como tampoco creo que se lo hayan impuesto a Sandra. 

    Este post no sólo es desacertado en la intención de ayudar y ensalzar a Maribel, es que también es desacertado para el colectivo de discriminad@s por nuestra opción sexual. No nos hace ningún bien desestimar favores o no según de quién vengan o quién los traiga y en función de lo que nos permiten o nos limitan nuestros prejuicios. 

    Te diré, Ignacio, que ser ric@, residir en Madrid o Barcelon@, tener glamour, ser de clase media alta, y/o presentador/a de televisión, no es ni bueno, ni malo, ni mejor, ni peor. Son circunstancias de vida que tienen sus ventajas y sus inconvenientes cada una de ellas. Como cada una de las circunstancias de vida que existen, una por persona. En la misma, a veces, parece que varias; pero esto ya es harina de otro costal

    Estaría bien que puedieras escribir otro post, en el que ensalces a Maribel por si misma y hables y profundices en las dificultades que tiene para realizarse, pero de las reales: que la ley ya es una risa para ella en todos los ámbitos, pero sólo por nacer mujer (y si no te has percatado de ello porque tú eres hombre, te lo digo yo, que no lo soy), además es madre soltera, no biológica y lesbiana en una sociedad aburrida e ignorante, dirigida por un gobierno franquista, conservador y que ejerce una línea política de “dictadura democrática”; con todo lo que eso significa. Y si se te ocurre pensar en las mujeres que, además de todo esto, no son españolas, y las que tampoco son de raza caucásica, ya tienes un suma y sigue que habla de lo que a mi me interesa: las discriminaciones que sufrimos a nivel legal y social por ser mujeres, lesbianas, extranjeras, de distinta raza que la de la mayoría, solteras, librepensantes, independientes,ateas, insumisas, contestatarias, y todo aquello que incluya no plegarse a una sociedad machista, hecha por hombres y para hombres, en detrimento de nuestras personas y nuestros derechos. Y las acciones que pueden llevarse a cabo para no consentir que se nos siga pisoteando por se mujeres para empezar, y por todo lo demás para continuar.
    Aunque creo que para esto tendrías que volver a nacer, y ser mujer.

    De momento con que hables de lo que quieres defender o promulgar y lo avales con argumentos que lo sostengan por si mismos, sin falta de lapidar a nadie para que lo tuyo luzca más, me doy por contenta. Gracias.

    • Bueno, tu opinión es respetable, como cualquier opinión. Pero si me gustaría indicar alguna cosa.

      Para empezar, no puedo comparte que se diga que “ser rica, tener glamour y residir en Madrid no es ni mejor ni peor, son circunstancias de la vida”, “cada uno elige el entorno que la rodea” y “no creo que a Maribel se le haya prohibido ser rica”. ¿Esto es en serio? ¿Ser rica no es tener privilegios? ¿todos podemos elegir ser ricos o nuestro entorno y si no lo somos es porque no queremos, porque nadie nos lo prohibe? En fin. Espero que no te parezca mal, pero ese discurso es infumablemente liberal.

      Para continuar, mi artículo se basa en el contraste. El contraste es una de las herramientas básicas para conocer la realidad. Nuestros actos no solo son nuestros y no solo se ven por lo que son: se ven en el contexto en el que se realizan y a la luz de otros. No es lo mismo donar 50€ si ganas 1000€ de sueldo que si ganas 100.000€. Tampoco es igual donar 5€ si todo el mundo está donando 20€. Contexto y contraste.

      Cualquier cosa que yo hago en mi contexto y mis circunstancias, se ha de considerar en mi contexto y circunstancias. No es lo mismo salir del armario siendo pobre que rico. No es en absoluto igual. Quizá lo desconozcas, pero la riqueza protege de la discriminación, siempre lo ha hecho. Y por tanto, el valor de ambos gestos no es igual. No es igual sacar una carrera siendo de clase alta que siendo de clase baja. No es igual vivir en un sitio como Madrid, más abierto, que en otro como Toledo o Zamora. No es igual, y por eso las cosas valen diferente en cada sitio porque tu contexto, pese a lo que tu afirmas, no lo decides tu. Pero aunque nadie decide su contexto, si podemos decidir nuestros actos en ese contexto para cambiarlo. Ir de la mano por chueca no es un gesto de valentía, pero en un pueblo de Soria, sí. Y cambia cosas, de la misma forma que una salida del armario en televisión puede hacerlo.

      Si, claro que se puede juzgar valiente a una mujer que no tiene nada, que lo ha tenido difícil, que pelea por su hijo y da la cara. Y por supuesto que si, que esa valentía ilumina a sombras la de otras que teniéndolo todo, no se atreven o incluso hacen discursos contrarios a la visibilidad.

      Claro que si. El contraste es lo que nos permite valorar las cosas. Sin luces y sombras, todo parece plano. Pero si hay luces y sombras, cuando miramos a ambos lados, la valentía de una se hace patente. Porque esto no es una “opción sexual”. Esto es lo que somos: yo no he elegido entre múltiples opciones, es lo que soy. Entiendo que para algunos o quizá para ti, el silencio o la negación sean loables y no criticables, pero para mi, no lo son.

      Entiendo que el ejemplo que supone Maribel, la luz que arroja, pueda molestar, pero esa luz, ese ejemplo está ahí. Y si no te gusta ver a Sandra a la luz que arroja Maribel quizá el problema no es la comparación o Maribel.

      Decir que contrastar a Maribel y Sandra supone “lapidar” a alguien que haber hecho una acción en favor de la “visibilidad y normalidad” (imagino que es Sandra) muestra a las claras la visión que tienes de lo que hizo Sandra.

      Sandra no ha hecho ningún ejercicio de visibilidad: ha abogado personalmente por que no haya visibilidad, por que la orientación sexual sea privada, ha criticado a los “lobbys” (movimientos sociales LGTB), ha negado la identidad como herramienta de lucha contra la discriminación y hace apología de la invisibilización de la discriminación.

      Los actos públicos, máxime si son publicitados deliberadamente en televisión, son sujetos a debate público. Si Sandra no quería que sus actos se comparasen con los de otras personas, que no hubiera dicho o hecho nada o que lo hubiera hecho de acuerdo a su contexto de mujer con recursos, de clase media y en un entorno tolerante: que lo hubiera hecho con valentía y claridad.

      Pero si tus actos, de acuerdo a tu contexto y en contraste con otros casos, son un ejemplo negativo, habrá críticas, máxime si en vez de trabajar por la igualdad, colaborando con visibilidad, con una palabra de ánimo y apoyo a los colectivos, o incluso visibilizando en su programa (por ejemplo) a gente como Maribel, haces un discurso con las formas y sentimientos de una salida del armario pero criticando a los que luchan por los derechos y abogando con tu propio ejemplo por la invisibilidad y la discreción.

      Si. Está claro que el contraste, ilumina, pone a cada cual en su sitio. Y como un espejo donde nos vemos o vemos a los demás, a veces la imagen que muestra, molesta.

      Sandra no hizo bien. Y un ejemplo vivo de ello se llama Maribel. Y tras el acto de Sandra, la valentía de Maribel luce más. Y eso quise ilustrar: el valor de Maribel brilla más por la sombra que arrojó Sandra.

      Es el contraste. No hay más.

  4. Alucinada. Ósea que en este país cualquiera puede ser rico es cuestión de elección. Eso que se lo pregunten a millones de españoles que hoy están en el umbral de la pobreza por su opción. Que poca vergüenza. Y que forma más estúpida de hacer indignar a la gente por defender a una señora que desde su pedestal hizo más mal que bien con su NO salida del armario.

    Haceros mirar los liberales !!

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